RH / OBRAS / PARTITURAS / EDICIONES
Emplazamiento del río Júcar _2006
Pulverizar agua del río sobre paredes.
Facultad de Bellas Artes, UCLM. Cuenca
Para este trabajo emprendí un pequeño viaje sin salir de la institución. Armado con un pulverizador de jardín y una voluntad casi geológica, comencé a rociar agua del río Júcar sobre las paredes de la sala blanca, neutral y climatizada. No se trataba de limpiar, sino de sedimentar.
Durante quince días, el agua —trasladada en bidones reciclados— fue aplicada meticulosamente, como si se tratara de una excavación invertida. Nadie veía nada. Pero poco a poco, el espacio comenzó a mutar. El aire se espesó. Las paredes, aunque aún blancas, se empaparon de río. El gesto era invisible, pero su efecto, inevitable: la sala de exposiciones comenzó a exudar el Júcar, no como imagen, sino como atmósfera.
La sala se convirtió en una suerte de cueva húmeda: una sauna accidental donde el vapor sustituyó a la didáctica. Pronto, los compañeros de estudios empezaron a frecuentar el lugar, pero no para contemplar, sino para actuar. Fumar. Besarse. Habitar el arte como se habita un descampado.
Así, el Júcar encontró su nuevo cauce, no en la tierra, sino en los muros blancos y porosos de la institución. El emplazamiento no fue una localización, sino una transformación.
2025 / info@raulhidalgo.net / IG